EL ECONOMISTA
El uso de agua en la industria de la construcción se ha convertido en un tema crítico en el contexto del creciente estrés hídrico que enfrenta México y gran parte del mundo. Aunque no existe una cifra única debido a la diversidad de procesos y materiales, especialistas coinciden en que se trata de un sector intensivo en consumo de este recurso, tanto en la fabricación de insumos como en la ejecución de obras.
De acuerdo con estimaciones del sector, por cada metro cúbico de concreto producido pueden utilizarse entre 200 y 230 litros de agua, mientras que en obra, el proceso de colocación y curado del concreto implica alrededor de 70 litros adicionales por metro cuadrado. Estas cifras reflejan la magnitud del consumo y la necesidad de replantear los métodos tradicionales de construcción.
Uno de los principales puntos de consumo de agua en obra es el curado del concreto, proceso esencial para que el material alcance su resistencia y durabilidad. Tradicionalmente, este procedimiento requiere la aplicación constante de agua para evitar su evaporación y asegurar una correcta hidratación. Sin embargo, nuevas tecnologías buscan eliminar esta necesidad.
En ese sentido, Rodríguez destacó el desarrollo de soluciones innovadoras como concretos que integran el agua necesaria desde su fabricación, evitando el uso adicional en obra. Este tipo de avances ha permitido, según datos de la empresa, un ahorro acumulado de hasta 232 millones de litros de agua en los últimos años, al reducir la necesidad de curado externo.
Otra línea de innovación se centra en el desarrollo de concretos permeables, capaces de captar el agua de lluvia y permitir su filtración hacia los mantos acuíferos. Este tipo de materiales se utiliza principalmente en superficies como estacionamientos, banquetas y vialidades de baja carga vehicular, contribuyendo tanto a la gestión pluvial como a la recarga de acuíferos.
Además, la industria ha comenzado a incorporar aditivos que reducen significativamente el consumo de agua en la mezcla sin comprometer la calidad del concreto. De acuerdo con Rodríguez, estas tecnologías pueden disminuir hasta en 40% el uso de agua por metro cúbico, manteniendo e incluso mejorando propiedades como la durabilidad.
El uso de agua tratada también se perfila como una alternativa clave. Actualmente, diversas plantas de concreto en México ya operan con este tipo de recurso, tras someterlo a procesos de análisis y control para garantizar que no afecte el desempeño del material. En el caso de Holcim México, la meta es ampliar significativamente el número de instalaciones que emplean agua residual tratada en sus procesos.
Entre las propuestas destacan la incorporación de nuevos criterios en los reglamentos de construcción, el fortalecimiento de las leyes ambientales y la implementación de incentivos fiscales que promuevan prácticas más responsables.
La digitalización también juega un papel relevante. Tecnologías de monitoreo en tiempo real permiten evaluar el comportamiento del concreto durante su fraguado, lo que reduce tiempos de obra y optimiza el uso de recursos, incluido el agua. Esto se traduce en construcciones más rápidas y eficientes.
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